Martes
29 septiembre
1998 - Nº 879



Ellos

EDUARDO HARO TECGLEN

¿Ustedes entienden algo? Yo, casi nada. La política es enemiga del diccionario. Destruye la palabra. Temo que la inmensa mayoría de quienes escuchamos cada día las informaciones hayamos perdido la noción clara de qué son o significan autonomía, independencia, interdependencia, autodeterminación, soberanía; y qué diferencia hay entre un Estado plurinacional y otro federal; y entre los dos con un Estado autonómico. Qué es un Estatuto, qué es la Constitución. O cuántos estatutos, constituciones, estados debe haber. Con sus jefes de Estado y jefes de Gobierno: si es que distinguimos entre Estado, Gobierno, Administración poder; o comprendemos la sutileza de la separación de poderes.

No sabemos si hay una tregua o no; si la hay, no sabemos qué es, ni lo que es la paz; en qué se distinguen las negociaciones de las conversaciones o de las aproximaciones y los contactos; qué tiene que ver todo con el país. Cómo vamos a saberlo si no sabemos qué es país, nación o patria; ni qué son los foros y cuál su fuerza, y cuáles están a favor de qué y cuántos en contra de algo que no se sabe bien qué es. No lo podemos saber, porque en esta babelia cada palabra depende de quién la pronuncie, ante quién, en qué momento y con qué ademán; y depende también de quién la escucha, o de la voluntad personal de darle valores fluctuantes. Babelia: Bab-el-yah, puerta del infierno. El problema de España no está en las diferencias entre sus idiomas fundamentales, sino en que todos ellos, al mismo tiempo, están traicionados.

Los vascos no caben en la Constitución, dijo Arzalluz el domingo. No sabemos quiénes son los vascos; ni su ámbito geográfico, y tampoco de su voluntad global. Apenas importa, porque no sabemos lo que es la Constitución. Los que la redactaron tuvieron que inventar un tribunal de sabios para que interpretara cada una de sus palabras, y aun así los magistrados difieren entre sí, tanto que ni siquiera hay consenso para nombrarles, porque cada partido teme que los del otro tengan mayoría y el tribunal esté contra ellos. ¿Quepo yo en la Constitución? Pujol, no: dijo que si los vascos no caben, los catalanes tampoco. ¿Qué catalanes? ¿Qué gallegos, qué madrileños? ¿Qué europeos, qué ciudadanos del mundo? ¿Existe una globalización? ¿Una Comunidad Europea, unas Naciones Unidas? Todo va perdiendo sentido poco a poco. Quizá de lo que se trate sea precisamente de eso: de que no sepamos nada, de que nos dejemos llevar por ellos. ¿Ellos? ¿Quiénes son ellos?